Visitar Praga

Praga es una ciudad no muy grande que ofrece una diversidad importante de monumentos y lugares turísticos para quienes la visitan. Tal y como está estructurada la ciudad, quizás lo ideal sea dividir la visita en un mínimo de dos días, dedicando uno a visitar la ‘Ciudad Vieja’ y el Barrio Judío y otro a la ‘Ciudad Nueva’ y Malá Strana. Todo esto se puede hacer andando sin demasiados problemas, pues las distancias no son grandes, aunque Praga es una ciudad bien comunicada tanto por metro como por tranvía.

Hay que tener en cuenta que la República Checa es un país con mucha historia y otras ciudades cercanas a Praga ofrecen un atractivo turístico muy grande. Es el caso de Karlovy Vary, Plzen, Olomouc y Kutna Hora, ente otros.

Centrándonos de nuevo en la capital, hay determinados lugares que no podemos dejar de visitar. Nos referimos, por ejemplo, a la Plaza de la Ciudad Vieja, al famoso reloj astronómico, a las diversas torres que pueblan sus calles (Torre de la Pólvora, Torre Jindrisska, Torres de Lesser), al Puente de Carlos IV, al Castillo de Praga y a la Catedral de San Vito. Se trata de una ciudad donde caminar es fundamental, porque así conoceremos rincones que de otra manera sería difícil ver, y es que muchas de sus calles poseen casas históricas y barrios pintorescos, con calles peatonales estrechas donde cada casa se encuentra pintada de un color diferente.

Aunque Praga no destaque por sus museos, hay que señalar que algunos de ellos tienen auténticos tesoros en sus salas, y es que hay que recordar que tanto la ciudad como el país gozan de una rica historia. Algunos conventos e iglesias también acumulan maravillas en sus interiores, ya sea en forma de cuadros, ya sea en forma de libros, ya sea en forma de frescos.

Así pues, a continuación se darán pistas sobre cómo visitar la capital checa en dos días, intentando aprovechar el tiempo al máximo.

Día 1. Ciudad Vieja y Barrio Judío.

Día 2. Ciudad Nueva y Malá Strana.

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